Principales conclusiones y datos más sobresalientes

Mujer y Empleo. Opciones y Decisiones ha tratado de dar respuesta a una serie de cuestiones clave

¿Cómo es la carrera de las profesionales españolas?
La carrera de las profesionales españolas es muy homogénea, con un reducido número de fases y escasos cambios de trayectorias, lo que indica un desarrollo muy continuo. Esta carrera se estructura en torno a un hilo conductor vocacional, no en torno a metas definidas.

¿Existen trayectorias más o menos adecuadas para la mujer?
La percepción de los frenos que actúan sobre el desarrollo de la carrera profesional muestra grandes diferencias entre las distintas trayectorias. Mientras que las profesionales de las administraciones públicas son las que menos dificultades perciben, son las profesionales liberales y las empresarias las que más obstáculos encuentran en su carrera.

¿Influye la formación en el desarrollo de la carrera?
Los resultados muestran cómo la formación aparece como un periodo claramente acotado en el tiempo cuya influencia es clave en la orientación inicial de la carrera.

¿Existe una percepción clara de discriminación por género?
Los resultados destacan la baja percepción tanto de la discriminación de género como de la retributiva. Esta baja percepción esconde dos visiones contrapuestas de la realidad femenina, una minoritaria con una percepción muy intensa de la discriminación de género, frente a otra mayoritaria, con una percepción mucho más débil de las mismas, que prácticamente niega su existencia. Esta polarización en torno a la percepción de la discriminación de género queda reflejada también en la valoración de las medidas para su solución. La percepción de la necesidad de medidas de conciliación o acción positiva muestra unos niveles muy bajos, aunque de nuevo esta visión de conjunto esconde la existencia de dos grupos de mujeres con visiones contrapuestas.

¿Por qué no hay mujeres en los puestos de mayor reconocimiento?
A juicio de las mujeres entrevistadas, los factores personales determinan, en mayor grado que los factores sociales, la baja presencia de la mujer en puestos de alta responsabilidad o reconocimiento. Entre los factores sociales, las entrevistas resaltan la importancia de dos de ellos: la propia cronología de la incorporación de la mujer al mundo del trabajo y la cultura social dominante.

¿Es una cuestión de opciones o de decisiones?
Los resultados muestran cómo los factores que tradicionalmente han limitado las opciones, como la formación, han reducido drásticamente su relevancia. Por lo tanto, la menor presencia de la mujer es cada vez más un problema no de las opciones a su disposición, sino de su voluntad para aprovecharlas mediante la toma de decisiones en esa dirección.

¿Han cambiado las expectativas de la mujer?
Las expectativas de la mujer han cambiado de forma drástica, como demuestra la rápida desaparición del rol tradicional como referente generacional. Las profesionales más jóvenes basan sus expectativas no en un nuevo rol dominante, sino en una rica amalgama de funciones que implican tanto a hombres como a mujeres en la construcción de la trayectoria personal y profesional.